Mis personajes favoritos (Nº 220).
El sonido de la gaita (“aire del hondo fuelle, voz de la madre tierra”, que cantó en un poema Celso Amieva) tiene en el promontorio de La Guía un escenario de permanencia. Casi de eternidad para quienes hemos sido verdaderamente felices allí. En todo ese paraje, entre el Cuera y la mar, al pie de la ermita y a la sombra del palacio del Coju de la Guía, el gaitero Tomás Haces González (1920-1995) ponía cada 8 de septiembre música a nuestros sentimientos. Música templada y vitalista, sobria y fiel a las tradiciones heredadas, que arrancaba en la procesión desde la iglesia parroquial tras la misa solemne del día grande, y terminaba en el pericote sublime bailado por porruanos y aldeanas ante la atenta mirada del gaitero.
Tomasín había aprendido a tocar ese instrumento en el Salón
Moderno, siendo aún un chavalete, y su maestro había sido nada menos que Manolo
Rivas, el virtuoso gaitero de La Portilla. Años después, tocaría tocaría sobre
todo en la fiesta de la Virgen de Guía, y en ocasiones le acompañó de
tamboritero su hijo, Fernando, y también, y sobre todo, Luis Alberto González
Puente.
Había nacido en México D. F., alrededor del año 1920, más o
menos cuando Pancho Villa estaba ya retirado de la primera línea de lucha revolucionaria.
El padre, Pedro Haces, natural de La Pereda, había emigrado primero a Cuba, donde
tenía algún familiar, y luego a México. Este Pedro Haces fue, al principio,
empleado en el sector de la hostelería, y después sería dependiente en una de
las zapaterías que tenía su familia. En México se casó con una pariente,
Guadalupe González, y con ella y con el hijo de ambos regresó a España y se
estableció en La Pereda. Tomasín tenía entonces ocho años.
El futuro gaitero estudió en el Colegio de La Arquera y daba
muestras de ser un manitas. Sería carpintero, madreñero, albañil, cartero rural
en La Pereda… Uno de los sitios en los que trabajó fue en la carpintería de Vicente
Sotres, sita en los bajos de una característica casona del Barriu que da al
muelle, donde abre hoy sus puertas la pizzería La Compuerta.
En su época de cartero rural desempeñaban también la misma
función Manolo el del Migal de Cue, Vicente Vallejo (en la calle Gutiérrez de
la Gándara, antes de que Correos se trasladase a su sede actual) y Lorenzo
Anca.
Tomás Haces González casó con Salud María Osorio, de
Sirviella (Onís), que había venido a Llanes junto a su hermana, Maruja, siendo
ambas muy jóvenes, a servir en la casa de la familia Posada Miranda, antigua mansión
de Posada Herrera, frente a la iglesia. Tendrían don hijos: Maribel y Fernando.
Tomás Haces González falleció en 1995, a los 75 años de edad.