
Mis personajes favoritos (Nº 65).
Nació en diciembre de 1915 y tiene orígenes cántabros. Excelente deportista desde siempre (saltador de altura y futbolista, sobre todo), aunque lo que marcó su vida entera fue esencialmente su afición a la polifonía.
Antonio Cea Gutiérrez trabajó en la Caja de Ahorros de Asturias (uno de sus destinos fue la dirección de la sucursal de Posada). Contrajo matrimonio con Hortensia Gutiérrez, de Parres, y fundó una familia vinculada decididamente a las tradiciones folklóricas llaniscas.
El matrimonio y sus hijos, Toño y Gema, formaron el Cuarteto Cea e hicieron grabaciones que hoy son auténticas joyas. Gracias a ellos se conserva el Pericote antiguo (el auténtico, el que se interpreta sin gaita), y publicaron el libro "La canción en Llanes" (1978), en el que se recogen las investigaciones de su hijo homónimo. De igual modo fueron ellos quienes recuperaron y cantaron la Misa Asturiana de Gaita, desde varias décadas atrás.
Protagonistas imprescindibles en fiestas como la de Santa Marina, la Guadalupe y la Guía, a lo largo de buena parte del siglo XX.
Antonio y Hortensia habían abierto en 1950 el merendero de "Las Mimosas", en La Pereda, de cuento de hadas. Nunca hubo en Llanes un sitio más idílico que aquel ni tortillas de patata más exquisitas. Tuvimos la suerte de conocerlo y de disfrutarlo, y en la bolera que tenían (de bolo palma, por supuesto) muchos aprendimos a andar en nuestra niñez.
“Las Mimosas” era el escenario elegido por gentes de los bandos para organizar alegres jiras de decenas de personas, que después de la merienda-cena cantaban y bailaban al ritmo de gaita y tambor. En su bolera llegó a jugarse un campeonato de España. Formaba parte de una escenografía privilegiada, con la Sierra de Cuera y el Picu Soberrón al fondo, y en ella se bailaba el Pericote al atardecer, antes de bajar en hilera las familias de regreso a la villa.
Antonio cantó en buenos teatros, y él y su familia recibieron en el Campoamor de Oviedo el reconocimiento de Asturias a través del gran Carlos Menéndez Jeannot, periodista de radio y televisión e inolvidable divulgador de la cultura asturiana. Dirigió la Schola Cantorum de la basílica de Santa María de Llanes, el Coro de Parres y el Ochote de Llanes, y formó parte, junto a otros personajes insignes, como Pancho Martín (de Pancar), Ramón Vela (de Naves), Jesús Álvarez (de Cabrales) o León García Fervienza (de San Roque del Acebal), de la Peña Cuetu Molín, destinada a galardonar cada año a la persona que mejor representaba los valores humanos en el concejo.
Su nieto, Emilio Gracia Cea, hijo de Gema, formó parte del equipo de corresponsales del diario LA NUEVA ESPAÑA.
Enviudado de Hortensia, Antonio siguió viviendo en Las Mimosas, tan activo como siempre, conduciendo su automóvil de marca japonesa y cantando y cortando leña, hasta el final. “Que cea lo que cea", solía decir).
Falleció en 2015, a los 99 años de edad.
Antonio Cea Gutiérrez trabajó en la Caja de Ahorros de Asturias (uno de sus destinos fue la dirección de la sucursal de Posada). Contrajo matrimonio con Hortensia Gutiérrez, de Parres, y fundó una familia vinculada decididamente a las tradiciones folklóricas llaniscas.
El matrimonio y sus hijos, Toño y Gema, formaron el Cuarteto Cea e hicieron grabaciones que hoy son auténticas joyas. Gracias a ellos se conserva el Pericote antiguo (el auténtico, el que se interpreta sin gaita), y publicaron el libro "La canción en Llanes" (1978), en el que se recogen las investigaciones de su hijo homónimo. De igual modo fueron ellos quienes recuperaron y cantaron la Misa Asturiana de Gaita, desde varias décadas atrás.
Protagonistas imprescindibles en fiestas como la de Santa Marina, la Guadalupe y la Guía, a lo largo de buena parte del siglo XX.
Antonio y Hortensia habían abierto en 1950 el merendero de "Las Mimosas", en La Pereda, de cuento de hadas. Nunca hubo en Llanes un sitio más idílico que aquel ni tortillas de patata más exquisitas. Tuvimos la suerte de conocerlo y de disfrutarlo, y en la bolera que tenían (de bolo palma, por supuesto) muchos aprendimos a andar en nuestra niñez.
“Las Mimosas” era el escenario elegido por gentes de los bandos para organizar alegres jiras de decenas de personas, que después de la merienda-cena cantaban y bailaban al ritmo de gaita y tambor. En su bolera llegó a jugarse un campeonato de España. Formaba parte de una escenografía privilegiada, con la Sierra de Cuera y el Picu Soberrón al fondo, y en ella se bailaba el Pericote al atardecer, antes de bajar en hilera las familias de regreso a la villa.
Antonio cantó en buenos teatros, y él y su familia recibieron en el Campoamor de Oviedo el reconocimiento de Asturias a través del gran Carlos Menéndez Jeannot, periodista de radio y televisión e inolvidable divulgador de la cultura asturiana. Dirigió la Schola Cantorum de la basílica de Santa María de Llanes, el Coro de Parres y el Ochote de Llanes, y formó parte, junto a otros personajes insignes, como Pancho Martín (de Pancar), Ramón Vela (de Naves), Jesús Álvarez (de Cabrales) o León García Fervienza (de San Roque del Acebal), de la Peña Cuetu Molín, destinada a galardonar cada año a la persona que mejor representaba los valores humanos en el concejo.
Su nieto, Emilio Gracia Cea, hijo de Gema, formó parte del equipo de corresponsales del diario LA NUEVA ESPAÑA.
Enviudado de Hortensia, Antonio siguió viviendo en Las Mimosas, tan activo como siempre, conduciendo su automóvil de marca japonesa y cantando y cortando leña, hasta el final. “Que cea lo que cea", solía decir).
Falleció en 2015, a los 99 años de edad.