miércoles, 1 de diciembre de 2021

TOMÁS ROBREDO FERNÁNDEZ, UN FUNCIONARIO EJEMPLAR EN EL ENGRANAJE DEL AYUNTAMIENTO

 

Mis personajes favoritos (Nº 301).

Tuve el honor de compartir con Tomás Robredo Fernández (Soberrón, 1959) treinta años y medio de trabajo en el Ayuntamiento de Llanes. Hijo de José Ramón Robredo Sordo, un ganadero de La Galguera, y de Felicia Fernández Moradiellos, de Sotres (Cabrales), Tomás es el séptimo de diez hermanos. Por delante de él tiene a José Manuel, Mari, Tina, Chus, Ramón y Javier, y detrás vienen Luis, Rocío y José Antonio.
Sus padres se conocieron un verano en el Valle de Viango. Ella era ganadera también y, como solían hacer entonces los sotrianos, iba con su ganado a pasar el estío en cabañas de la zona del monte La Mardola, que cae hacia Purón. A esa zona solía ir, por el mismo motivo, la gente de La Galguera y de San Roque del Acebal.
Felicia, la madre, falleció el Día de Reyes de 1965, cuando su hijo pequeño, José Antonio, contaba tan sólo con dieciséis días de existencia. Fue entonces cuando una hermana de su marido, Eulogia Robredo Sordo, una valerosa y trabajadora mujer, que tenía ya una hija (Ángeles), se hizo cargo de los sobrinos, al tiempo que se ocupaba de atender en su casa a otros familiares, ya ancianos. Para los diez críos sería una madre en toda la extensión del término, siempre pendiente de ellos, de su futuro, con un espíritu matriarcal digno de admirar.
Tomás estudió un año en La Arquera (el último curso antes del cierre de este centro de enseñanza) y luego marchó a Oviedo, a vivir con otra hermana de su padre, Amelia, soltera, que había trabajado unos años en Venezuela.
A los quince años, ingresó en la Universidad Laboral de Cheste, Valencia. Posteriormente estudiaría en Llanes la rama de Electricidad de Formación Profesional.
Cumplió el servicio militar en Lugo, destinado en una unidad de “boinas verdes” (guerrilleros). A Tomas le gusta la aventura y no le tiene miedo a nada.
Cuando regresó a Llanes, trabajó durante un verano en el camping María Elena de Celorio.

En octubre de 1982, entró a formar parte del organigrama del Ayuntamiento como funcionario. Los primeros siete años, en Tesorería, de donde pasó a la Secretaría General (la gran parte de ellos junto al secretario, Santiago Fernández Molpeceres, de tan gratísima memoria). Cuarenta y dos años en la Administración municipal. Sin ruido. Discretamente. En la disciplina y la eficiencia del día a día, como pieza esencial de un engranaje.
Es padre de Adrián y de Claudia Robredo García, de los que se siente muy orgulloso, y con razón.

Tomás Robredo Fernández es uno de los fundadores de la Peña Atlético de Madrid de Llanes.   




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